Hora Santa 2

 HORA SANTA Nº 2


En el nombre del Padre y del Hijo y del Espiritu Santo.

Amen.


Como ciervo sediento en busca de un río, así, Dios mío, te busco a ti.


Tu amor para conmigo

es como un manantial

que nunca se agota.


Me has llamado, Señor, para conocer tu amor. 

Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino.


Gracias, Señor,

por enviarme tu amor cada día.


ORACIÓN INICIAL


Señor y Dios mío,

me has llamado a acompañar a mi pueblo en su lucha por la vida. Sé que me faltan muchas cosas para poder amarlo y servirlo bien, pero sé también que tú me conoces y que me acompañas.


Por eso, Señor, te pido que me des UN ESPÍRITU ATENTO para escuchar, para actuar con rectitud para el bien de tu pueblo. Te lo pido por tu Hijo, Jesucristo. Amén.



INTRODUCCIÓN AL TEMA


Con Abraham aprendemos que la fe no es algo para poseer, sino más bien toda una aventura para vivir. Se nota inmediatamente cuando alguien tiene fe.


¿En qué se nota?


En que camina... Va buscando a "su tierra prometida"... La busca junto con los demás y no se queda contento hasta que la encuentra... Se siente profundamente llamado, impulsado y acompañado por este Dios vivo quien le promete una vida siempre mejor, tanto para él como para toda la humanidad. 

Con Abraham aprendimos a caminar en la fe. Ahora, otro personaje de la Biblia -Salomón- nos enseñara a caminar con pasos seguros.


Salomón fue forzado a caminar en la fe por las circunstancias de la vida. Su padre era David, uno de los primeros reyes (dirigentes políticos) del pueblo de Dios en Israel. Y -según la costumbre de los reinos- cuando el rey muere, el hijo hereda su poder y autoridad en toda la nación. Así es que, cuando David murió. Salomón fue proclamado rey de Israel aunque sólo era un adolescente sin experiencia. Aquel día Salomón hizo esta petición a Dios:


Ahora bien. Señor y Dios mio, me has hecho rey en lugar de David, mi Padre.

Pero yo todavía no sé conducirme. Soy muy joven para estar al frente del pueblo que has elegido; un pueblo tan numeroso que no se puede contar. Dame, pues, a mí, tu servidor.

un corazón que sepa escuchar para gobernar bien a tu pueblo

y para decidir entre lo bueno y lo malo, porque si no... ¿cómo voy a gobernar a este pueblo tan grande?

(1 Re, 3)


Dios escuchó su oración y le ayudó a Salomón a escuchar a los demás, a comprender lo que les estaba sucediendo y a actuar con rectitud. Así Salomón crecía en sabiduría y aprendía a gobernar con justicia. Y el pueblo vivía en paz. Pues, donde hay justicia. habrá paz.


SALOMÓN:


UNA HISTORIA QUE ILUMINA NUESTRO CAMINAR


-El juicio de Salomón


En aquel tiempo fueron a ver al rey Salomón dos mujeres. Cuando estuvieron en su presencia, una de ellas presentó así su queja:


-Esta mujer y yo vivíamos en la misma casa, y yo di a luz estando ella conmigo en casa. A los tres días de mi parto, también esta mujer tuvo un hijo. Estábamos las dos solas. No había ninguna persona extraña en casa con nosotras; sólo estábamos nosotras dos.


Pero una noche murió el hijo de esta mujer, porque ella se acostó encima de él. Entonces se levantó ella durante la noche, mientras yo dormía, y quitó de mi lado a mi hijo y lo acostó con ella, poniendo junto a mí a su hijo muerto. Pero a la luz del día lo miré, y me di cuenta de que aquel no era el hijo que yo había dado a luz. La otra mujer dijo:


-No, mi hijo es el vivo y el tuyo es el muerto.

Pero la primera mujer respondió:

-Mientes, el mío es el vivo.


Asi estuvieron discutiendo delante del rey. Entonces el rey Salomón se puso a pensar: la primera dice que su hijo es el que está vivo, y que el muerto es el de la otra. Pero la otra dice exactamente lo contrario.


Luego ordenó a sus funcionarios:


-¡Tráiganme una espada!


Cuando le llevaron la espada, Salomón ordenó:


-Corten en dos al niño vivo, y denle una mitad a cada una.


Pero la primera mujer, la verdadera madre del niño vivo, se angustió profundamente por su hijo, y suplicó al rey:


-Por favor, señor mío, no mates al niño. Que le den a ella al niño vivo y que no lo partan.


Pero la otra dijo:


-No será ni para ti ni para mí, ¡que lo partan!


Entonces intervino el rey y ordenó:


-Entreguen a la primera mujer el niño vivo. No lo maten, porque ella es su verdadera madre.


Todo el pueblo de Israel se enteró de la sentencia con que el rey Salomón había resuelto el pleito, y sintieron respeto por él, por que vieron que Dios le había dado sabiduría para administrar la justicia. (I Re 3, 16-28)


(Un canto relacionado con algún aspecto de esta historia)


{IMÁGENES}


MEDITACIÓN


1) Lee despacio los siguientes proverbios. Escoge el proverbio que más te haya gustado. Después, reflexiona: ¿por qué te gusto?


ALGUNOS DE LOS DICHOS (PROVERBIOS) DEL REY SALOMÓN:


(TOMADOS DE LOS CAPÍTULOS 10-20 DEL LIBRO DE LOS PROVERBIOS EN LA BIBLIA)


El hijo sabio alegra a sus padres; el hijo necio los hace sufrir. (10, 1)


El que nada debe, nada teme; el que mal anda, mal acaba. (10, 9)


Si no hay buen gobierno, la nación fracasa; el triunfo depende de los muchos consejeros. (11, 14) 


El justo sabe que sus animales sienten, pero el malvado no entiende de sentimientos. (12. 10)


El que trabaja, dominará:

el perezoso será dominado. (12, 24) 


El imprudente cree todo lo que le dicen, el prudente se fija por dónde anda. (14, 15)


De todo esfuerzo se saca provecho, del mucho hablar, sólo miseria. (14, 23)


Al enfermo lo levanta su ánimo, pero al ánimo decaído, ¿quién podrá levantarlo? (18, 14)


Cada uno comerá hasta el cansancio del fruto de sus palabras. (18, 20)


El vino hace insolente al hombre; las bebidas fuertes lo alborotan; bajo sus efectos nadie actúa sabiamente (20, 1)


Un amigo es siempre afectuoso,

y en tiempos de angustia es como un hermano. (17, 17)


2) Reflexiones con preguntas:


Ser sabio es escuchar, comprender y actuar rectamente...


Recuerda un momento en tu vida cuando otro no actúo sabiamente contigo ¿qué te sucedió? Recuerda otro momento cuando tú no actuaste sabiamente en la vida de otro ¿qué le pasó? ¿Alguna vez te confundieron las ideas de otros? ¿Cómo fue? ¿cómo lograste aclarar la situación? ¿Estás ahora llevando tu vida con sabiduría? ¿sabes escucharte a ti mismo...? ¿a los demás...? ¿A Dios? ¿en qué lo notas?


3) Oración: platica todo esto con el Señor... Y escucha cómo te habla al corazón.


4) Compartir la fe: platicar todo acerca de sus reflexiones y de los frutos de su oración.


SALMO 139


TÚ, SEÑOR, ME FORMASTE EN EL VIENTRE DE MI MADRE


Señor, tú me has examinado y me conoces. Tú conoces todas mis acciones;

aun de lejos te das cuenta de lo que pienso. Sabes todas mis andanzas,

¡sabes todo lo que hago! Aún no tengo la palabra en la lengua,

y tú. Señor, ya la conoces. Por todos lados me has rodeado;

tienes puestas tu mano sobre mí. Sabiduría tan admirable está fuera de mi alcance; ¡es tan alta que no alcanzo a comprenderla!


Señor, tú me has examinado y me conoces. Tú conoces todas mis acciones.


Tú fuiste quien formó todo mi cuerpo: tú me formaste en el vientre de mi madre. Te alabo porque estoy maravillado, porque es maravilloso lo que has hecho. ¡De ello estoy bien convencido! No te fue oculto el desarrollo de mi cuerpo mientras yo era formado en lo secreto, mientras yo era formado en lo más profundo de la tierra. Tus ojos ya veían todas mis acciones; todas ellas ya estaban escritas en tu libro. Habías señalado los días de mi vida cuando aún no existía ninguno de ellos.


TÚ, SEÑOR, ME FORMASTE

EN EL VIENTRE DE MI MADRE


Me has examinado y me conoces tal como soy. Desde siempre me has querido y cada día me das de tu vida ¡porque, de verdad, me amas a mí!


PROVERBIOS 8


Yo, la sabiduría, habito con la inteligencia, y sé hallar los mejores consejos. Honrar al Señor es odiar el mal. Yo odio el orgullo y la altanería, el mal camino y la mentira. En mí están el plan y su realización, yo soy el buen juicio y la fuerza.


HALLARME A MI ES HALLAR LA VIDA


Y ganarse la buena voluntad del Señor: pero apartarse de mí es poner la vida en peligro. ¡odiarme es amar la muerte!



Yo amo a los que me aman,

y los que me buscan, me encuentran. Lo que yo doy es mejor que el oro más refinado: lo que yo ofrezco es mejor que la plata más fina. Yo voy por el camino recto, por las sendas de la justicia. A los que me aman les doy su parte: lleno sus casas de tesoros.


HALLARME A MÍ ES HALLAR LA VIDA


Y ganarse la buena voluntad del Señor; pero apartarse de mí es poner la vida en peligro. ¡Odiarme es amar la muerte!


El Señor me creó al principio de su obra. Antes de que él comenzara a crearlo todo,

me formó en el principio del tiempo, 

Allí, estaba yo, finalmente, a su lado. Yo era su constante fuente de alegría, y jugueteaba en su presencia a todas horas; jugueteaba en el mundo creado, ¡me sentía feliz por el género humano!


HALLARME A MÍ ES HALLAR LA VIDA


Y ganarse la buena voluntad del Señor; pero apartarse de mí es poner la vida en peligro. ¡odiarme es amar la muerte!


Y ahora, hijos míos, escúchenme; sigan mi ejemplo y serán felices.

Atiendan a la instrucción; no rechacen la sabiduría.

Feliz aquel que me escucha, y que día tras día se mantiene vigilante

a las puertas de mi casa porque...





HALLARME A MI ES HALLAR LA VIDA


Y ganarse la buena voluntad del Señor, pero apartarse de mí es poner la vida en peligro. ¡Odiarme es amar la muerte!


PETICIONES


Señor y Dios mío,

me has llamado para amar y para servir a tu pueblo. Ayúdame a amar sabiamente. Por eso me uno a toda la iglesia para hacerte estas peticiones:


Más que buscar ser escuchados, ayúdanos a escuchar a los demás. Te lo pedimos. Señor.


Más que buscar ser comprendidos. ayúdanos a comprender a los demás. Te lo pedimos, Señor.


Más que buscar recibir un trato justo, ayúdanos a dar un trato justo a los demás. *Te lo pedimos, Señor.


*(otras peticiones)


Escucha, Señor, todo lo que te hemos pedido. y concédenos lo que nos ayudará a responder mejor a tu llamado. Por tu Hijo, Jesucristo. Amén.


(Rezar juntos el Padrenuestro)



ORACIÓN A MARÍA


María, nuestra Madre,

sentimos tu presencia entre nosotros. Tu cariño y tu ejemplo nos animan

tu intercesión nos salva


Escuchaste del ángel Gabriel la noticia de tu prima Isabel. Comprendiste que ella necesitaba de tu ayuda sin que nadie te lo dijera.


Fuiste con prisa y con ganas de servirla;

actuaste con sabiduría y con amor.


Pide por mí para que en todo pueda yo amar y servir; ¡que el todopoderoso haga grandes cosas también en mí!


María, nuestra madre,

sentimos tu presencia entre nosotros.

Tu cariño y tu ejemplo nos animan;

tu intercesión nos salva.


(Rezar juntos el Avemaría)


ORACIÓN FINAL


(Un momento de silencio para pensar en una sola frase que capte lo que más te ha impactado durante esta "Hora Santa". Se comparten las frases)


Que el Señor nos bendiga, que nos dé fuerzas para seguir su llamado y que nos lleve a una vida plena tal como nos lo había prometido desde los tiempos de Abraham hasta ahora.


Amén.


(Un canto final)

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